Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Deporte y Salud

Copa del Rey de triatlón 2017, Águilas. Mi crónica, nuestra crónica.

By on 10 Mayo, 2017

Sin duda, un grandísimo fin de semana. Esta es la crónica de cómo un auditor financiero, o sea yo, junto con otros grandes amigos y compañeros de club, debutaron, por primera vez, en una competición “importante”, la Copa del Rey y de la Reina de Triatlón, en Águilas, Murcia.

VIERNES

A las 16.30 de la tarde del viernes comenzaba mi aventura hacia Águilas, viaje largo y que me tocaría hacer solo, pero nada que unas buenas listas de Spotify no puedan arreglar.

Aún sonrío recordando los nervios de ese viernes después de comer, con la música a todo trapo en casa, repasando todo el equipo que me iba a llevar a la competición. Ya lo he comentado en alguna ocasión, pero es realmente complicado no olvidarse nada. Yo creo que la competición empieza en ese momento en que te pones a pensar qué necesitas…

Tritraje, zapatillas de correr, calas de bicicleta, casco, gafas, neopreno, gafas de bucear, pulsómetro, aceite para el neopreno, vaselina, chip, porta-dorsal… y creo que podría seguir unos segundos más enumerando cosas que necesita uno para competir.

En fin, repaso rápido, y carretera y manta.

El viaje se me hizo algo pesado, pero la ilusión por llegar y empezar a respirar ese espíritu de equipo junto con el resto de Diablillos de Rivas podía con cualquier cosa. No sé si os pasará a vosotros, pero cuando vas en el coche a una competición, miras cada coche que pasa con una bici en el maletero como diciendo, “si, yo también voy a la misma competición que tú colega, y lo sabes. Mira mi bici…”. 🙂

Llegada a Murcia a eso de las 10 de la noche, justo cuando también llegaba el grueso del equipo que había viajado en autobús.

Mucha bicicleta y mochila por el hotel, cada uno a su habitación, y listos para cenar. Pasta y pollo, como no podía ser de otra forma, para preparar al cuerpo para lo que le esperaba al día siguiente.

Ese día no tardamos mucho en irnos a dormir, no sin antes haber comentado la estrategia para el día siguiente. “Tú que nadas mejor, irás delante, llevando la referencia, y tú detrás, controlando que nadie se quede. Vosotros dos os pegáis para aprovechar los pies, y así todo sale rodado”. Ya os podréis imaginar que la estrategia quedó sólo en eso, estrategia, al día siguiente… ¡Ay al día siguiente!

SÁBADO

La salida de mi equipo era a las 15.15. Así pues, teníamos que comer pronto para poder competir sin estar en plena digestión.

Desayuno ligero a las 09.30, y primera toma de contacto fugaz con la zona de salidas y transiciones, ya que estaban compitiendo los junior.

Día espectacular, sol, calor, y el agua aparentemente tranquila. Para los que no lo sepáis (yo entendí unos días antes cómo era exactamente la competición), la Copa del Rey era una competición por equipos. Es decir, cada club inscribe varios equipos, de 4 a 6 componentes, de los cuáles tienen que llegar a meta al menos 4. Si uno se queda rezagado más de 30 segundos, está fuera. Nuestra estrategia era entrar todos en meta, pasara lo que pasara. Habíamos venido a competir, y todos íbamos a competir, hasta el final.

Era en formato sprint, es decir, 750 metros nadando, 20 kilómetros en bicicleta, y 5 km carrera a pie. Es decir, no muy largo, pero intenso. De no bajar de Z4 vaya.

La comida estaba programada a las 12.30, y, para variar, pasta 🙂

Ya se empezaba a palpar los nervios en el ambiente, y a todos nos salía esa sonrisa tontorrona de “me estoy riendo pero empiezo a estar acojonado”.

Repaso de material, hacemos mochila, llenamos bidones de la bici, y a la zona de transiciones.

Increíble el ambiente que se respiraba. Música alta, equipos de triatletas por todos lados, todos los clubs estaban por allí, Marlins, Fastriatlon, Fluvial, Atlético de Madrid Triatlón… y por supuesto toda la familia diablilla, inundando de llamas la ciudad murciana. La verdad que es increíble vivirlo. Y difícil de contar y transmitir si no se está allí.

Pasamos el control de acceso, y procedemos a colocar todo el equipo y las bicis en nuestro sitio asignado de la transición. Otra vez el estrés de dejarlo todo listo, zapatillas de correr, calcetines, casco y dorsal colocado, etc.

Aún quedaban 15 minutos para nuestra salida, así que visita rápida al baño (un básico de todo atleta antes de la salida), y comenzamos el ritual del neopreno. Venga a untar aceite en brazos y piernas, venga a darse vaselina, y primeros sudores intentando ponerse el neopreno.

Equipo listo, y camino a la zona de control de chip, y preparados para el bocinazo de salida…

Los equipos salían por tandas, y teníamos que correr hacia el mar unos metros desde la zona de salida. (Ver instante de la salida en mi Instagram, pulsa aquí).

Y por fin, ahí estábamos, Rober, Martín, Isra, Jorge y yo. El dream team, los cinco jinetes del apocalipsis, el equipo A del triatlón… Nos damos la mano, nos damos ánimos, y concentrados…

30 segundos, 15 segundos, ¡vamos eh! ¡Nos toca! Comienza el triatlón.

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COMPETICIÓN

Natación. Como decía en la primera parte del post, habíamos pensado una estrategia, de acuerdo al nivel de natación de cada uno. Y como os había anticipado, todo quedó en eso, en estrategia. Yo me considero que en natación podía ser de los más “flojos” del equipo, y ahí estaba, desde el primer momento, detrás de Rober, llevando buen ritmo, y sintiéndome muy a gusto (mis sensaciones durante toda la carrera serían increíbles).

Así mismo, para todos era nuestra primera vez compitiendo en aguas abiertas, y la verdad que no se nos dio mal del todo.

Intentamos mantener siempre una buena orientación, para no hacer metros de más, liderados por un gran Rober que nos guiaba, intentando llevar un ritmo de 1:40/100, lo cual, para mí, era un ritmo más que aceptable.

Salvo alguna que otra divertida jugada (Martín nos quiso llevar directamente a la segunda boya cuando apenas llevábamos 200 metros 🙂 ), nos salió una natación bastante correcta, marcando un parcial de 14 minutos 48 segundos.

Salida del agua hacia la transición, cambio más o menos decente, y listos para dar pedaladas como locos.

 

Ciclismo

El problema de que alguien del equipo destaque más en algún segmento en concreto, es que todo el equipo delega la responsabilidad en esa persona. Isra era el “elegido”, el Froome del grupo, y el encargado de poner en marcha la maquinaria sobre la bicicleta, tirando de nosotros cual animales en una batalla. Lamentablemente, unos problemas estomacales le impidieron ir al 130%, por lo que tuvimos que ponernos las pilas el resto de integrantes para intentar salvar el segmento de la mejor manera posible. ¡Y vaya si lo hicimos!

El circuito de ciclismo consistía en 3 vueltas de 8 kilómetros cada una aproximadamente, siendo un circuito bastante rápido, poco desnivel pero mucha rotonda, por lo que había que extremar precauciones.

Así pues, desde el primer momento nos pusimos todos a tirar, aunque el hecho de no haber disputado nunca una prueba por equipos hizo que cundiera un poco la anarquía a la hora dar relevos.

Porque la idea era esa, dar relevos lo más cortos posibles, para poder mantener una velocidad de crucero lo más elevada posible sin llegar a fundirnos (Martín, dice Isra que la próxima vez que decidas dar un “palo” a los propios integrantes de tu equipo en plena subida, tendrá más que palabras contigo… 🙂 ).

Así pues, nos acoplamos bien, apretamos dientes, y comenzamos a pedalear.

La primera vuelta fue una toma de contacto. Llegábamos a la mitad de vuelta, cuando nos cruzamos con el Equipo F de los Diablillos de Rivas y futuros ganadores de la prueba Open (en la que participábamos), liderados por Dani Puerta. Claro, mirando su colocación y la nuestra, nos dimos cuenta que aún teníamos mucho que aprender… ¡Enhorabuena chavales!

Quiero destacar también la emoción y lo que puede llegar a transmitir y contagiar  los ánimos de toda la familia diablilla allí presente, en esa rotonda de la transiciones, consiguiendo trasmitir tal ración de adrenalina que la salida de la rotonda la hacíamos como auténticas motos…

Al final, conseguimos dar las 3 vueltas correspondientes marcando un parcial de 36 minutos 50 segundos, una velocidad media de más de 34 kilómetros/hora, y logrando, casi con total probabilidad, mi mejor registro en este segmento hasta ahora logrado.

 

Carrera a pie

Y llegó el segmento final, la carrera a pie. Como ya había comentado en el relato del segmento de natación, mis sensaciones eran muy buenas, y llegaba al segmento de carrera a pie muy fresco y con ganas de dar caña.

Jorge también parecía que quería dar caña, por eso nos bajamos de la bicicleta y empezamos a correr a un ritmo de 3:20 el kilómetro… hasta que Rober gritó que relajáramos.

La carrera a pie constaba de dos vueltas de 2,5 kilómetros a lo largo de todo el paseo marítimo, y, aunque no ocurrió ninguna anécdota especial, quiero destacar dos cosas.

Primero, el señor carrerón que se marcó Isra, que, aun yendo prácticamente deshidratado y sin fuerzas desde la salida del agua, intentó mantener el ritmo que imponíamos el resto de integrantes, y que, sobre todo en este último segmento de carrera a pie, consiguió llevar su cuerpo al límite por el bien del equipo. BRAVO. Realmente, dudo mucho que yo me hubiera mantenido tan fuerte psicológicamente como para aguantar toda la carrera con tremendo “pajarón”.

Segundo, y sé que me repito, la afición diablilla. Daba igual que nosotros fuéramos el equipo más “flojo” y los más novatos de todos los que participaban con las llamas en el tritraje, porque cuando nos animaban, parecía que incluso nosotros teníamos posibilidades de a subir al podio… ¡Indescriptible sensación!

Ambos motivos, sumados al esfuerzo de todo el equipo, hizo que consiguiéramos terminar la carrera a pie en 21 minutos y 4 segundos, marcando un ritmo medio de 04:13 min/km, y con la sensación de que si hubiéramos estado todos a tope podríamos haber hecho una marca aún más increíble… pero lo dejaremos para la crónica del año que viene. 🙂

Así pues, este ha sido, a groso modo, el resumen de un increíble fin de semana, mi primera gran competición desde que comencé en esto del triatlón, y la primera en la que he podido vivir en primera persona lo que significa pertenecer a esta gran familia llamada Diablillos de Rivas.

¡Qué tiemble Águilas, que el año que viene el Equipo E de Diablillos de Rivas va a dejar muy atrás la marca de este 2017, 1 hora 17 minutos!

No puedo despedirme sin dar mi más sincera enhorabuena, por un lado, al equipo femenino de Diablillos de Rivas, consiguiendo un increíble segundo puesto en categoría Élite. También increíble carrerón el de élite masculino, quedándose a las puertas del podio con un muy buen cuarto puesto.

En categoría Open, dos equipos diablillos subieron como primeros y segundos masculinos, y primeras en Open Femenino. Sencillamente increíble.

Y finalmente gracias al trabajo de los entrenadores, Dani Puerta y Carlos Aznar, gracias a ellos hemos podido competir con estas garantías, lo que sin lugar a dudas nos ha permitido disfrutar del triatlón de la manera que lo hemos hecho.

“Para aprender, siempre de los mejores”. ¡Enhorabuena chic@s!

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