Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Directiv@ y deportista. Hoy conocemos a…

By on 23 abril, 2020

Siempre me ha gustado la gente que predica con el ejemplo. Sobre todo, cuando hablamos de gestión del tiempo.

Vivimos en un mundo con prisa, acelerado, con poco tiempo para nosotros mismos, pero, de vez en cuando, encontramos ejemplos en los que reflejarnos, en los que inspirarnos.

Y es que, se tiene esa creencia de que parece complicado tener un puesto de responsabilidad y además, ser capaz de dedicar tiempo a tus pasiones, sobre todo, cuando una de esas pasiones es el deporte de larga distancia, ya sea maratón, triatlón, o cualquiera de sus variantes.

Por ese motivo, llevo mucho tiempo queriendo iniciar una nueva sección en mi blog, en la que, a través de diversas entrevistas, podamos aprender de los protagonistas, directiv@s y deportistas natos, fuente inagotable de inspiración y motivación y, por qué no, de paso sea dicho, conocer un poco más sobre ellos y sobre su secreto para gestionar el tiempo de manera que puedan tener éxito en casi cualquier reto que se propongan… porque, como siempre digo, querer es poder, aunque no nos lo creamos.

Como no podía ser de otra forma, es un placer iniciar esta sección con la historia de un directivo que tengo el gusto de conocer personalmente, y, además, tengo el placer de compartir con él más pasiones de las que inicialmente me hubiera imaginado.

Esperando que sea la primera de muchas otras historias, vamos a dejar que él nos la cuente…

¿Quién es Rafael Gómez de Parada? ¿Qué estudió? ¿A qué se dedica profesionalmente?

Buenas, Dani. Pues lo primero de todo es agradecerte el interés por esta charla, por esta entrevista informal. Rafael Gómez de Parada es en lo profesional el Director Financiero de Valoriza Medioambiente, la filial de servicios urbanos de Sacyr, pero eso es apenas una pequeña parte de mí. Estudié Económicas en la Autónoma, pero soy un apasionado de un montón de cosas al margen de la economía, como el deporte, la lectura, el cine, la escritura, y, sobre todo, sobre todo lo demás, mi familia. Soy corredor habitual de maratones, sigo jugando ligas municipales de fútbol y baloncesto, tengo tres libros publicados y soy bloguero desde hace varios años.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?

Terminé la carrera en el 93 y tardé unos meses en encontrar trabajo, momento en el que aproveché para escribir un libro, Sobreviví en la Universidad, que para mi sorpresa me publicó Ediciones Temas de Hoy en su colección de libros de humor El Papagayo. En enero del 94 empiezo a trabajar en Dragados con una beca y antes de que acabe la misma encuentro trabajo en el Banco Popular. Estoy allí unos meses y me vuelven a llamar de Dragados para trabajar ya con contrato, oportunidad que no desaproveché pues estuve casi 12 años en el grupo, pasando por diversas filiales (la constructora, Urbaser, Publimedia, y estuve llevando también proyectos de Clece y Limasa). Del 97 a 2004 estuve viviendo y trabajando en Andalucía, en un sitio en el que se vive “fatal” en la Costa del Sol, playa, buen tiempo, espetos de sardinas, … fue terrible.

En 2006 recibo “una oferta que no podrá rechazar” del grupo Sacyr, concretamente para ejercer de Controller de la filial de servicios urbanos recién adquirida, entonces llamada Sufi, y me vine sin dudarlo. La empresa creció y a los dos años pasé a ser ya el Director Financiero de la misma, donde seguimos dando guerra, cada año un poco más grandes y un poco más rentables.

¿Cuántas horas trabajas al día? ¿Incluye fines de semana?

Muchas, seguramente demasiadas. De lunes a jueves, las 10 horas no te las quita nadie, y los viernes intento no trabajar por la tarde, pero al final trabajo unas 8-9 horas del tirón, sin apenas pausas. Los fines de semana son sagrados, aunque de manera excepcional me toca trabajar, o en alguna punta de trabajo, saco un par de horas sobre todo para contestar correos antiguos o analizar un asunto que necesita concentración.

Hoy en día está de moda la palabra conciliación, pero… ¿Crees que las empresas están realmente concienciadas con la cuestión de la conciliación laboral? ¿Cómo se apoya la conciliación en la empresa en la que trabajas?

Creo que sí, que están cambiando cosas. No hay más que ver la evolución del trabajo durante décadas, de nuestros abuelos o padres a nosotros, y de los de mi quinta a los que venís empujando. Muchos directivos de empresas empiezan a valorar sinceramente esa conciliación, que el trabajador se sienta a gusto y pueda tener una vida más allá del trabajo, aunque muchos otros siguen creyendo en el presentismo y el número de horas como el valor a considerar en lugar de la productividad durante esas horas.

En Sacyr existe todo un programa, Sacyr Concilia, con diversas medidas, como la flexibilidad en los horarios de entrada y salida, un programa entero llamado Flex Working, con una jornada Flex Especial, y se organizan los Días Sin Cole, donde se promueven actividades con los hijos de los empleados durante la jornada de estos, para que no tengan que andar con los agobios habituales cada vez que llega un festivo escolar que no lo es en lo laboral. También, existen acuerdos con algunas guarderías para facilitar opciones para el cuidado de menores.

Trabajo, familia…Yendo un poco al plano más personal, ¿cómo lo haces para conciliar? ¿Qué otras actividades haces además de trabajar tantas horas diarias? (por ejemplo, deportes, etc.).

Hago deporte prácticamente a diario, raro es el día que libro. Soy de los tempraneros que va al gimnasio una hora antes de empezar a trabajar. Lo habitual es que corra 3 de los 5 días laborales y los otros 2 hago aparatos, estiramientos, abdominales y lumbares para reforzar esas zonas que luego sufren tanto en las carreras. Los fines de semana practico deportes de equipo, un partido de baloncesto y otro de fútbol. Las rutinas cambian un poco cuando me meto en el entrenamiento de un maratón, uno al año, que me suele llevar unos 3-4 meses de preparación previa.

Al margen del deporte, escribo habitualmente en el blog “Cuatro amiguetes y unas jarras” (www.cuatroamiguetes.com), para  lo cual necesito leer mucho, todo lo que puedo, en cualquier momento que encuentre un hueco.

En cuanto a la familia, mis hijos son ahora ya mayores (la pequeña va a cumplir 18 años en mayo y la mayor ha estado más de dos años viviendo en el extranjero) y requieren mucho menos tiempo que antes, pero aun así nos encantan los planes familiares, de cine, cenas, o incluso escaparnos el fin de semana a algún sitio no muy lejano. Con mi hijo, que tiene 20 años, tengo la gran suerte de haber conseguido un aliado perfecto para el deporte y juega conmigo al baloncesto en el mismo equipo de los fines de semana, y estuvo dos años jugando al fútbol. Para mí es una gozada poder tenerle de compañero, que además nos da un plus porque es un tiparraco de 1,90 que está federado y juega en la liga autonómica. En verano tenemos claro seguir yendo todos juntos a algún sitio, unos días a la playa y luego a algún destino interesante o a hacer un voluntariado, como los últimos veranos en Bolivia y Ecuador.

¿Cómo empezaste en esto del running?

Empecé en aquel año que vuelvo a vivir de nuevo a Madrid, en 2004. Dejé el equipo de fútbol en el que estaba allí y no podía apuntarme al de aquí, así que me puse a correr para mantener la forma. El traslado fue en el mes de enero y aunque toda la vida había hecho mucho deporte nunca me había dado por correr, no había corrido más de 12 kilómetros seguidos. Me dije un poco como Forrest Gump, pues ya que estás corriendo, podrías correr un poco más y apuntarte a un maratón. Y así lo hice, me apunté al de Madrid en 2004. Fue una experiencia durísima, porque mi entrenamiento previo a la carrera fue pésimo, seguí un plan en el que mi mayor tirada fue de 15 kilómetros. Y de golpe me metí 42, acabé destrozado, en casi 4 horas y media, acalambrado, dolorido, pero entré en meta casi llorando de la emoción. Me dije que lo ponía en el currículum y que nunca más. Un año después estaba en la salida de nuevo, y el siguiente, y el siguiente, y te vas picando, y luego me dio por viajar con los maratones (Roma, Atenas, Praga, Berlín, Nueva York, Sunshine Coast en Australia, San Petersburgo,…), y desde entonces llevo 17 en mis piernas.

¿Cómo haces para organizarte? ¿Podrías compartir con nosotros un día “tipo” en tu vida?

Me levanto a las 6 de la mañana de lunes a viernes, a veces un poco antes, cuando estoy preparando un maratón. Bajo a Madrid muy temprano para evitar atascos y me voy al gimnasio cerca de la oficina. A veces salgo a correr al Retiro o al parque Fuente del Berro, que están cerca. Ducha, acicalarse y a las 9 estoy ya trabajando y con los mil líos habituales. A veces, tengo comidas de trabajo, pero por suerte no siempre, y me reservo los jueves para mí, cuando estoy entrenando un maratón para hacer la segunda sesión del día, y cuando no, para una comida sana y leer, leer y leer, pensando en nuevos temas para el blog. Sin darme cuenta me dan las 8 de la tarde, a veces más, dependiendo de la época del año. Cenamos todos juntos cuando mis hijos vuelven de sus entrenamientos (voleibol la chica, baloncesto el chaval) y después de cenar (y un vino blanco) mi mujer y yo tenemos algún rato para una serie o a veces una película. Aguanto con pocas horas de sueño, por suerte.

Los fines de semana me levanto un poco más tarde, pero no mucho más, a las 7,00 o así, y o bien blogueo o bien hago mis entrenamientos. Lo hago temprano, porque antes de las 9,00 y de que empiece “la actividad familiar” tengo que estar de vuelta. A veces he entrenado 18 kilómetros, me he duchado y me he vuelto a meter en la cama y mi mujer ni se había enterado. Eso es lo que yo interpreto como “conciliación familiar”.

En relación a tus entrenamientos, ¿entrenas sólo o entrenas en algún club? ¿Cómo te planificas la temporada?

Entreno solo, con esos horarios tan raros que llevo y practicando actividades casi incompatibles con el running como son el fútbol y el baloncesto, es imposible que me plantee entrenar con alguien.

Mi temporada es fácil de planificar, nos sentamos mi mujer y yo en enero y decidimos qué ciudad nos apetece conocer para nuestra escapada maratoniana. ¿Copenhague en mayo o Budapest en octubre? Y en función de eso organizo mis entrenamientos, compatibilizándolo mientras pueda con los partidos. Afortunadamente he tenido muy pocas lesiones en mi vida, lo que me ha permitido seguir a este ritmo varios años, hasta los 50 que estoy a punto de cumplir.

¿Crees que la empresa y el deporte pueden ser un binomio atractivo? ¿Qué aspectos positivos aporta el deporte a tu vida y desempeño profesional?

Sí, por supuesto. El deporte es básico en mi vida y creo que aporta mucho también a nivel profesional. A mí me sirve para liberar tensiones, para llevar la presión con tranquilidad y en el caso de los maratones, aunque puede que haya quien no lo entienda, a mí me sirvió para darme mucha confianza, para ver que puedes enfrentarte a todo tipo de retos con planificación, constancia y ganas.

Las empresas están fomentando el deporte en sus organizaciones y hacen bien. Sacyr creó el Club Deportivo hace ya cinco años y promueve actividades conjuntas, carreras, equipos de fútbol y baloncesto, torneos de pádel, clases de pilates, entrenamientos con un monitor profesional… Viene muy bien no solo para el físico, sino también para la mente, y además fomenta un ambiente sano, hace que nos conozcamos compañeros de distintas filiales; solo encuentro efectos positivos.

¿Qué carrera es la que mejores recuerdos te trae, y por qué?

Uffff… son muchas, no sabría decirte. Pese al sufrimiento, recuerdo con mucho cariño la sensación de la primera vez. La primera vez que me vi atravesando la meta tras los 42 kilómetros y esos 195 metros finales con la carne de gallina. La primera vez que corrí en el extranjero, en Roma en 2009. Una ciudad maravillosa, cortada al tráfico, pasando por sitios espectaculares durante casi todo el trayecto. Y la primera vez que me vi en la salida con mis hijos mayores, en Australia en 2018. Ellos corrieron medio maratón y mi hijo me acompañó hasta el km. 21, fue muy bonito para mí. Aunque sin duda alguna, tengo que mencionar Nueva York, en 2016, y eso que hice una carrera horrible porque venía con mucho cansancio de todo el turismo de los días previos. Pero fue un recorrido espectacular, con una animación increíble, con una sensación extraña de sentir el apoyo de la gente pese a que las piernas no daban para más desde el kilómetro 30.

¿Tienes algún referente que influyera a la hora de comenzar a entrenar?

No tengo una persona como tal, aunque me gusta leer algún libro relacionado con el running cada vez que me enfrento al reto de iniciar el entrenamiento de un maratón. El clásico De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami, que además me interesa mucho por su manera de ligar la actividad de correr al hecho de escribir. Nacidos para correr, de Christopher McDougall, sobre los indios tarahumara y un grupo de ultrafondistas pirados, un libro que desmitifica muchas ideas acerca de las carreras y es además un libro muy divertido. 42 reflexiones y 195 metros, un libro escrito por Javier Serrano que nos regalaron en un Mapoma hace años. Ameno, interesante, con muchas reflexiones que compartes con el autor, que además es un habitual practicante de muchos otros deportes. Y el año pasado leí No pienses, corre más, del gran Chema Martínez. Si tuviera que elegir un referente sería él o Martín Fiz. El primero porque transmite su idea de disfrutar del running, el buen rollo del entrenamiento y del sufrimiento, y el segundo por su voluntad, sinceridad y profesionalidad que muestra en todo lo que hace. Yo acabo cada buen entrenamiento con una sonrisa, y si al cabo de unas horas estoy hecho polvo por el entrenamiento, sonrío de nuevo, “great job!”, me digo.

Una frase que utilices como mantra o que utilices para motivarte, sobre todo en los momentos más difíciles o de mayor estrés.

Creo que no tengo un mantra o una frase como tal, desde el primer maratón que corrí me quedé con el eslogan del patrocinador de la carrera, Impossible is nothing, tan alentador como el Just Do It de su principal rival comercial. Pero si tuviera que quedarme con una frase, sería alguna como las que me suelto a mí mismo en mitad de las dificultades, al modo de mi tocayo Nadal: “¡Vamossss!”

¿Qué consejos darías a alguna persona que quiera empezar a tener una vida más activa, pero que diga que el trabajo le absorbe todo el tiempo?

Que la falta de tiempo no vale como excusa si de verdad tienes intención de lograr algo. Nuestro día a día está repleto de ladrones de tiempo que hay que identificar y combatir. Si quieres entrenar un maratón, o medio maratón, o debutar con un 10k, hazte un programa, una planificación. En ordenador, con una libreta o poniéndotelo en un corcho que veas día a día, pero ese es tu plan de los próximos tres meses y si quieres alcanzar el objetivo, tienes que ser capaz de cumplirlo y dejar esas otras cosas que te lo impiden, al menos esos meses. Las redes sociales, las comidas largas e improductivas, una serie hasta las tantas, busca el hueco y si esa semana tienes que entrenar 50 ó 60 kilómetros, hazlo, just do it porque impossible is nothing!

Muchas gracias, Rafa.

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