Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Economía Recomendaciones

Inflación, deuda y PIB. Consecuencias del COVID.

By on 28 mayo, 2020

Llevo mucho tiempo leyéndome un libro que me regalaron hace unos cuantos años, El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. El argumento general del libro gira en torno a un detallado análisis de la distribución del ingreso y la riqueza en el mundo desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Es decir, el autor nos habla acerca de cómo funciona el mundo.

thomas pikkety capital sxxi

Es un libro algo “arduo” de leer, no os voy a engañar, pero me está sorprendiendo, descubriéndome ideas que, si bien es cierto siempre habíamos oído y podíamos conocer en mayor o menor medida, nunca me había parado a pensar con detenimiento y, sobre todo, con la perspectiva que la historia nos da.

Con esta entrada quiero hablar sobre un concepto que todos conocemos, y que creo que podría convertirse en una pieza clave en la crisis actual que estamos viviendo, la del COVID-19. Vamos a hablar sobre la inflación, y, sobre todo, como mecanismo de “ayuda”, utilizado hace algunas décadas por países como Reino Unido o Francia como medio para luchar contra la enorme deuda que llegaron a acumular… y que estamos acumulando actualmente.

Pero vamos por partes…

¿Qué es la inflación?

El término inflación hace referencia a la subida de precios de los bienes que consumimos. Se suele decir que la inflación es mala, al menos, es la impresión que seguro tenemos la mayoría de nosotros. Subidas de precios implican reducción de poder adquisitivo, implica incremento en los tipos de interés, implica encarecimiento de las hipotecas, etc.

Un ejemplo. Si hoy una barra de pan vale un euro, y mañana pasa a valer dos euros, eso querrá decir que nuestro dinero vale menos. Es decir, ahora, con el mismo dinero (un euro), podemos comprar sólo media barra de pan.

¿Realmente es mala la inflación?

Si nos quedamos en este punto del análisis, probablemente concluyamos que efectivamente es mala la inflación.

Sin embargo, lo que suele llevar aparejado un incremento de la inflación, suele ser un incremento de salarios. Los convenios de los trabajadores, la subida de las pensiones, etc., suelen basar su incremento salarial en el IPC (Índice de Precios al Consumo), esto es, la inflación. Por tanto, si hoy cobramos un euro, y el pan pasa a valer dos (incremento del 100% del precio), lo normal es que nuestros sueldos se incrementen en un 100%.

Esto no quiere decir que ganemos más, realmente estamos ganando lo mismo, pues podemos comprar exactamente la misma barra de pan.

Por tanto, es muy difícil concluir categóricamente sobre si la inflación es mala o no es mala. También se considera mala la deflación, esto es, bajada de precios generalizada. Podemos pensar, “hombre, si las cosas valen menos, mejor para nosotros, compradores”. Realmente esto no funciona así, porque una bajada generalizada de precios hará que compremos menos, pensando que, si los precios están bajando, mañana eso que queremos comprar valdrá aún menos, por lo tanto, espero. Si espero, y no consumo, las empresas no venden. Si las empresas no venden, cierra. Si cierran, hay despidos…

Así pues, si volvemos a hacer la pregunta de, ¿es mala la inflación? Pues depende.

Volviendo al libro de Pikkety, uno de los muchos capítulos del libro se centra en cómo la inflación ayudó, sobre todo a la Francia y Reunido Unido de mediados de siglo XX a “pagar” la brutal deuda que habían acumulado, algo que está ocurriendo hoy en día en muchos estados, especialmente en el nuestro, España.

Aunque todo apunta a que la crisis del Coronavirus va a llevarnos a un período deflacionista, tampoco me resultaría extraño que se provocara, de una manera más o menos artificial, un período inflacionista, puesto que, si ya hoy en día mantenemos un porcentaje de deuda brutal respecto al PIB, el hundimiento del PIB a consecuencia de esta crisis puede hacer que ese ratio deuda/PIB se multiplique (las previsiones estiman llegar a una deuda del 120% del PIB), algo que sería devastador para la Economía.

Hay que tener en cuenta que España, antes de la crisis del COVID-19, ya partía de una deuda que suponía el 98% del PIB.

¿Por qué se va a incrementar el porcentaje de la deuda sobre el PIB?

Principalmente, por dos motivos:

  • Por un lado, tenemos el PIB. El PIB, en estos tiempos de coronavirus, se desploma, no porque no queramos producir y/o consumir, sino porque no podemos producir y/o consumir. Es decir, los mercados (por mercados me refiero a los negocios, en general), están trabajando a un ritmo mucho menor, por lo que la producción de bienes y servicios se ha reducido drásticamente. Consecuencia, el PIB disminuye. Si el PIB disminuye, el porcentaje de deuda que ya existía es proporcionalmente mayor.
  • Por otro lado, tenemos el otro lado de la ecuación, la deuda. De la crisis del coronavirus todos los países saldrán con más deuda. Para evitar que el parón económico arrase todo el tejido empresarial, la receta adoptada son las ayudas públicas a través de avales, transferencias o aumento del gasto público. Sin duda, medidas necesarias, pero que van a tener un alto coste para los estados.

Por lo tanto, reducción de PIB unido incremento de deuda, podría resultar en una imposibilidad de saldar las deudas… ¿o sí podríamos? Y aquí retomamos el punto inicial del artículo, o por qué la inflación puede salvar la economía de un país.

Como decía al principio, la inflación salvó a Francia y Reino Unido durante parte del siglo XX, ayudando a reducir su endeudamiento, y, probablemente, ayudándoles a evitar una quiebra segura.

¿Cómo la inflación puede ayudar a reducir la deuda de un país?

Podríamos decir que uno de los efectos principales de la inflación sería que el dinero vale menos, como hemos explicado en el ejemplo anterior de la barra de pan. Cualquier persona con deudas, si hay tasas de inflación positivas, verá cómo el dinero que debe vale cada vez menos, y, por tanto, el esfuerzo que debe hacer para devolver el dinero que le han prestado es menor.

A mayor inflación menor esfuerzo, por tanto, tasas de inflación positivas benefician en el aspecto de hacer frente a sus deudas.

Pero como yo soy más de ejemplos, vamos a intentar explicarlo con uno muy sencillo.

Vamos a verlo con la deuda pública que actualmente tiene España:

Deuda en PIB: 100%

Deuda total: 1 billón de euros

Si consideramos que tenemos una tasa de inflación de un 9-10% anual durante 5 años, lo que ocurriría es que el PIB subiría aproximadamente un 50% gracias a la inflación. ¿Por qué? El PIB recoge la producción y los salarios de un país. Como hemos dicho al principio de esta entrada, lo normal es que, si sube la inflación, suban los precios y los salarios. Como los precios suben y los salarios también, subiría el PIB en la misma medida.

Si suponemos que la deuda tras esos 5 años sigue siendo de 1 billón de euros (el estado no aumenta su deuda, pero tampoco la reduce), los números dirían lo siguiente:

Deuda en PIB: 66,6%

Deuda total: 1 billón de euros

¡Magia! Se habría rebajado la deuda desde el 100% del PIB al 66,6% del PIB en 5 años, y lo más importante, sin haber pagado nada.

Por tanto, y por concluir; a pesar de que la senda más lógica dado el entorno macroeconómico que estamos viviendo sería un periodo de deflación, al menos, transitorio, parece que los Estados podrían volver a aplicar medidas ya utilizados hace unos cuantos años por otros países como Francia y Reino Unido.

Una inflación galopante sin devengo de intereses elimina la deuda de forma automática. Podríamos decir que sería una forma de hacerla eterna y/o impagada.

El tiempo nos dirá…

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