Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Deporte y Salud

La I Marcha del Cocido, ¿marcha o supervivencia? La crónica

By on 19 Febrero, 2014

Todo estaba preparado para 60 Km de puro MTB. Cadena y amortiguación engrasadas, barritas, plátanos y geles varios, listos para ser ingeridos en el momento idóneo. (Más sobre nutrición deportiva aquí)

A las 10 de la mañana se daba el pistoletazo de salida de la I Marcha del Cocido, organizada por el Ayuntamiento de Quijorna. Una travesía realmente bonita nos esperaba, aunque, a la postre,  no la disfrutáramos todo lo que hubiéramos deseado…

En los primeros 100 metros nos dimos cuenta que no iba a ser una marcha normal. Un “pantano” de agua en medio del camino provocó el primer tapón. Pies al suelo y bici al hombro sería el inicio de esta interesante marcha.

Una vez desatascado el camino, nos subimos a la bici y empezamos la marcha de verdad.

Subidas alternadas con alguna fugaz bajada, hasta el kilómetro 10, donde nos encontramos el primer avituallamiento.

Mi amigo y yo nos encontrábamos bien, por lo que decidimos proseguir. En teoría, en el km 23 iba a haber otro avituallamiento, aunque nos daríamos cuenta más adelante que tal avituallamiento brillaría por su ausencia…

A partir de ahí empezó la verdadera dureza del trazado. Subidas y más subidas, con muchísimo barro acumulado por las lluvias de todos estos días.

Varios tramos de pendiente pronunciada y rocas hicieron que tuviéramos que ir todos en fila india, andando y empujando la bici, con cuidado de no tropezar con alguna piedra y sujetando la bici para que no se nos cayera.

De vez en cuando nos dábamos un pequeño respiro con alguna bajada divertida, o cruzábamos algún “pequeño” riachuelo donde nos llegaba el agua hasta las rodillas, pero en seguida veíamos en el horizonte otra nueva subida, de bastante más pendiente que la bajada que acabábamos de hacer. Recuerdo cómo otro ciclista nos decía lo desmoralizante que podía llegar a ser el empalmar una subida con otra sin apenas descanso. En alguna ocasión, incluso me llegué a preguntar si las subidas las pintaba alguien sobre la marcha, porque miraba alrededor y siempre pensábamos que ya estaríamos en el punto más alto… ¡qué ilusos!

Como decía antes, más o menos aguantamos bien hasta el kilómetro 20. Pensando que el avituallamiento estaría cerca, intentamos “tirar” un poco más, pero finalmente en el kilómetro 24 tuvimos que hacer la primera parada técnica. Barrita energética de plátano, un buen trago al bidón, y de nuevo al camino.

Seguimos subiendo a duras penas, hasta que llegamos a una bonita trialera, la cual nos permitía mostrar un poquito de destreza con la bicicleta aprovechando la velocidad y disfrutando del paisaje.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco. A los pocos minutos de comenzar la bajada, mi amigo tuvo un problema técnico con los frenos, clavó la bicicleta, y dio una “pequeña” vuelta de campana. No hubo que lamentar daños personales, pero si materiales. Se había roto la palanca de cambio de plato, por lo que el resto de trayecto lo tuvo que hacer  con el plato pequeño. Esto, sumado a que mis piernas empezaban a sufrir los estragos de tanta subida y esfuerzo por el barro, provocándome pequeños calambres, hizo que en el kilómetro 30 tuviéramos que buscar el modo de finalizar nuestra pequeña aventura prematuramente.

No obstante, tuvimos que pegarnos un pequeño “chute” para poder aguantar con solvencia los 10 km que nos esperaban aún hasta la meta. Sobre de gel energético, para dar un poco de gasolina a esas piernas, y vuelta a Quijorna, a por el plato de cocido (bastante rico), que creo que nos habíamos ganado.

La última parte del camino la hicimos por la carretera, con una buena bajada donde pudimos alcanzar la velocidad más alta de toda la marcha, y pudimos aprovechar para soltar un poco de piernas.

Finalmente, la carpa con un buen cocido calentito nos estaba esperando.

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Conclusión

La I Marcha del Cocido ha sido toda una experiencia, quizá la más dura que he hecho hasta ahora, no por la distancia en sí (pues esa parte la llevaba bien entrenada), sino porque el terreno te obligaba a realizar un sobreesfuerzo brutal, llegándome a provocar esos dichosos calambres en la parte final del recorrido.

No obstante, ha sido una bonita experiencia, bastante bien organizada, y con una recompensa en forma de cocido, que o bien por el esfuerzo, o bien por el hambre, nos supo a gloria.

Finalmente, hoy me he dado cuenta de lo importante que es un buen entrenamiento, no sólo en el aspecto físico, sino en el aspecto psicológico. Hay momentos, cuando ves que tienes 20 km por delante de subida y que crees que no puedes más, que si tienes una cabeza fuerte, hará que tus piernas sean aún más fuertes, ¡no lo olvidéis nunca!

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3 Comments
  1. Responder

    Jorge

    20 Febrero, 2014

    Bonito post. Contado en pocas líneas parece una aventura pasajera pero la experiencia fue brutal tanto en el aspecto físico como en el lúdico. ¡Contando los días para la siguiente!

  2. Responder

    vegas

    18 Octubre, 2014

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    • Responder

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      18 Octubre, 2014

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      Thank you”

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