Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Mi primer triatlón. La crónica

By on 16 Julio, 2015

He tardado dos años más de lo previsto en realizar mi primer triatlón. No puedo estar más feliz. Después de alguna que otra lesión más o menos grave, el Skoda  Triathlón de Madrid ha sido mi particular bautismo.

No obstante, he de recalcar que no fui solo, mi gran amigo y compañero de fatigas Jorge Domínguez se unió a este reto, novedoso para ambos. (Tengo que decir que Jorge venía de correr la media maratón de Ibiza, mientras que yo mi limité a correr los 10Km…).

Pero bueno, a lo que va esta entrada… ¿Cómo fue mi primer triatlón?

La alarma sonó a las 7 am. Por una vez en mi vida, iba a intentar ir relajado y con tiempo a una prueba deportiva. Si ya de por sí hay nervios, no hay nada peor que sumarle el estrés de llegar tarde.

Desayuno normal, como todos los días, bici revisada, mochila preparada, y al coche, rumbo Casa de Campo.

Mucho he leído sobre las experiencias iniciales de otras personas en el apasionante mundo del triatlón, y los nervios es denominador común en todos los debutantes. Sí, había nervios, sobre todo en el lago esperando la bocina para la salida, pero he de decir que no sentí tantos nervios como cabía esperar (minutos más tardes acusaría mi exceso de relajación).

Lo dicho, llegamos al recinto, y preparamos todo en la zona de transición, antes de dirigirnos al lago para comenzar la parte de nado. Como tantas veces había leído (había llegado a aprenderme el ritual de memoria), bici colgada, dorsal colocado en el manillar con las gomas,  casco preparado, gafas abiertas dentro del casco, zapatillas de la bici desabrochadas, gel preparado… Todo preparado para perder el menor tiempo posible en la transición.

Y al fin, nos dirigimos al lago, preparados para comenzar la parte de natación. Todo el mundo me había dicho que estaba loco por ir a nadar al lago de la Casa de Campo, que no abriera la boca, etc. El caso es que desde la orilla, parecía más o menos limpio, aunque cierta tonalidad verdosa hacía sospechar que algo no funcionaba del todo…

Bocina, y al lío… Nos tiramos al agua, y primer trago de agua. Pensé, “bueno, así no me sorprendo más adelante”.

Comenzamos a nadar. Jorge y yo decidimos salir de los últimos de nuestra tanda, por aquello de no recibir golpes e intentar ir lo más tranquilos posibles. Comenzamos bien, nadando a crol, tranquilos… Mi momento de agobio llegó a los poco más de 300 metros. Se me ocurrió levantar la cabeza y ver lo que me quedaba… Chic@s, es lo peor que podéis hacer, de repente te ves en medio del lago, sin posibilidad de descansar, y quedándote más de la mitad de camino por recorrer… Pero por mis santos… dije que el agua no acabaría conmigo, me puse boca arriba unos segundos, respire tranquilo, y vuelta a nadar. Al final, todo es cuestión de psicología.

Finalmente conseguí salir del agua en unos 20 minutos, justo de tiempo, pero contento de dejar esas aguas verdes tras de mí…

Mención especial para mi padre, que, armándose de valor y bajo un sol agotador, me dio ánimos en todo momento. Ánimos muy bienvenidos en algunos momentos especiales (saliendo del lago y en la zona de carrera a pie).

Camino a la transición para coger la bicicleta, me encuentro con Jorge que llevaba 5 minutos intentando cambiarse las zapatillas. Poco más de un minuto en la transición, y a subirse a la bici.

Error grave, hacer un triatlón de carretera con MTB. Cada vez que me pasaba un pelotón  20 Km/h más rápido que yo, sentía un poco de vergüenza ajena, al ver que llevaba la misma cadencia pero iba algo más lento… Además, por un problema técnico, los frenos me rozaban en la rueda delantera, aumentando la resistencia, por lo que la parte de bicicleta se me hizo más dura de lo normal. Fueron 3 vueltas al circuito, poco más de 22 Km que se me hicieron demasiado largos. Unos 55 minutos que hicieron que me alejara del límite de tiempo que me había puesto para mi primer triatlón.

Pero bueno, ya solo quedaba los 5 km de carrera. La verdad es que no había podido entrenar la transición de bici a carrera, e iba con cierto respeto por cómo responderían las piernas, pero fue mucho mejor de lo esperado. De hecho, la parte de carrera fue en la que más cómodo me sentí, y recorté bastantes posiciones a lo largo de los 5 km, adelantando a gente que ni siquiera había visto en el tramo de bicicleta.

Al final, llegada a meta, rodaja de sandía y la satisfacción de haber conseguido correr mi primer triatlón y haberlo terminado con muy buenas sensaciones.

Ahora a seguir entrenando, conseguir una bicicleta de carretera, y a mejorar tiempos.

PD: especial agradecimiento a los Flaño, grandes amigos que, a pesar del calor que hizo ese día, consiguieron captar unas imágenes que ni el equipo de fotógrafos oficial de la prueba, además de darnos apoyo a Jorge y a mí durante toda la prueba. Eso siempre es de agradecer.

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