Daniel Claros
Madrid, Spain

No tengo nada de especial. Amor por mi trabajo, las finanzas y los mercados. Pasión por el deporte, el triatlón. Y encantado de expresar mis pensamientos y mis inquietudes en un blog diferente, donde se mezclan dos mundos aparentemente distintos, pero que guardan historias comunes de superación, organización, motivación y ganas de pasarlo bien... Tomen asiento y disfruten.

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Que no te pueda la presión. Gestiónala.

By on 20 diciembre, 2018

Presión. Estrés. Tensión. Da igual como lo llamemos, existe. Como diría el bueno de Freddie Mercury, “Pressure, pushing down on me”… y es que la presión puede marcar la diferencia, entre triunfar, o fracasar.

Es crudo, pero real. ¿Porqué unos futbolistas triunfan y otros no? ¿Por qué hay personas que en puestos de responsabilidad en una empresa se desenvuelven perfectamente, y otros se agobian antes de tiempo?

Yo no soy psicólogo, ni mucho menos experto en la materia, pero me gusta analizar el entorno. Al menos el entorno que me rodea, la gente que me rodea.

Ya lo he dicho muchas veces, incluso he escrito sobre ello (pulsa aquí), pero creo que la autoestima, la autoconfianza, o como lo queramos llamar, es un elemento clave en nuestro desarrollo personal.

Muchas veces se pueden tener las aptitudes necesarias, capacidades técnicas asombrosas, pero una falta de autoestima puede echar todo al traste. Y al contrario, personas con capacidades técnicas más “normales”, pero con una autoestima (que no ego), por las nubes, probablemente alcancen casi todo lo que se propongan. O, al menos, se quedarán cerca.


¿Qué características se suelen dar en situaciones que nos provocan estrés?

Novedad. Una promoción en tu trabajo, nuevos roles, nuevas responsabilidades, un cambio de jefe, de lugar de trabajo, etc. Todo son situaciones nuevas. Cuando vivimos novedades, salimos de nuestra zona de confort, nos estresamos.

Impredecibilidad. Algo que no preveíamos. Eso nos provoca estrés, porque (pensamos que) no estamos preparados.

Sensación de descontrol. Si no lo controlamos, no podemos prever las consecuencias, y por ende, nos bloqueamos.

Amenaza para la personalidad. Cuando alguien se cuestiona nuestra capacidad para desempeñar nuestro trabajo, por ejemplo.

Es muy fácil teorizar, y decir que siempre debemos mantener la calma. Incluso yo, que me considero una persona bastante tranquila (en cuanto a control de emociones se refiere), noto presión. Y muchas veces, te das cuenta de que la mayoría de las cosas son más sencillas de lo que pensamos, o de lo que en un primer momento nos puede parecer.

Por ello, la capacidad para gestionar las emociones y mantener la calma bajo presión está directamente relacionada con el rendimiento.


¿Es malo el estrés?

Todos conocemos gente que no aguanta el estrés. Quien no ha divagado con algún amigo respecto a mandar todo a la mierda y montarse un chiringuito en la playa… ¡seguro que eso también tendría su punto de estrés! 🙂

El estrés es bueno. Pero con matices. Tenemos configurado el cerebro de tal manera que hasta que no sentimos un punto de estrés, no actuamos. Es más, los puntos de mayor rendimiento se dan después de experimentar niveles moderados de estrés.

No obstante, es necesario tener el estrés bajo control. Según una investigación de la Universidad de California en Berkeley:


“El estrés fomenta que el cerebro genere nuevas células para mejorar la memoria. Sin embargo, este efecto solo se percibe cuando el estrés es intermitente. Si el estrés se prolonga, inhibe la capacidad del cerebro de producir células nuevas”.

presión


Entonces, ¿cómo combatimos el estrés?

Tanto por lo que he leído, como por experiencia personal, creo que algunas de las mejores estrategias de combatir el estrés serían:

Agradece. Igual que sonreír ayuda, agradecer es fundamental. Siempre tenemos que intentar ver el lado bueno de las cosas. Además, según un estudio de la Universidad de California, la gente agradecida disfruta de mejor humor, más energía, y por tanto, un rendimiento mayor.

Se optimista. Cuando todos tus pensamientos adquieran un cariz negativo, trata de rememorar situaciones positivas, del día, de ayer, de la semana pasada… Los pensamientos positivos ayudan a hacer que el estrés sea intermitente, y, cómo hemos comentado unos párrafos anteriores, esto es fundamental para nuestra gestión de la presión.

Desconectar. F-U-N-D-A-M-E-N-T-A-L. Me da igual que sea haciendo deporte, tocando la guitarra, bailando salsa, o haciendo teatro. La vida es mucho más que tu jornada laboral. Y el tener esto claro, aunque parezca mentira, nos va a hacer rendir mejor, y por tanto, ser mejores profesionales. Y no es tan difícil. Es cuestión de organizarse, fuerza de voluntad, y rutina.

Dormir. El autocontrol, la concentración y la memoria se ven reducidos cuando no dormimos lo suficiente. Para trabajar y para entrenar es fundamental recuperar. La naturaleza es sabia, así que no trates de llevarle la contraria.

Por tanto, siempre tenemos que intentar recordar (aunque soy consciente de que muchas veces es difícil), que el estrés no depende objetivamente de las cosas que te pasen o de personas externas, sino de cómo reaccionas ante estas circunstancias.

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